Leo con sorpresa en LA GACETA del 24/02 de este año la citación a indagatoria de 49 militares que participaron del Operativo Independencia puesto en marcha por el decreto Nº261/75 del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, que ordena al Ejército Argentino y a las FFAA a neutralizar y/o aniquilar (reducir a la nada) el accionar guerrillero de elementos subversivos en la provincia de Tucumán. Este Operativo tuvo vigencia desde febrero/75 hasta el 24/3/76. En febrero/75, asumo con 24 años recién cumplidos, como encargado de la Finca Caspinchango, propiedad del Ingenio San Pablo, donde el Ejército instala una base militar que en principio nos brindaba seguridad a los trabajadores del lugar. Ya el ERP había amenazado a dos administradores de fincas vecinas que tuvieron que marcharse con gran pesar, uno de ellos recién casado y con un hijito de un año a quien yo conocía y tenía un gran afecto. Los primeros meses fueron muy difíciles para todos ya que el Ejército se instaló en nuestros talleres y depósitos. La convivencia de nuestros mecánicos y empleados junto a los recién llegados fue un proceso de adaptación y tolerancia mutuos ya que los horarios y modalidades de trabajo no coincidían. Por otro lado, el hecho de que el ERP estuviera antes que ellos en la zona, generaba sospechas de complicidad (lo que afortunadamente no sucedió). Nuestros soldados no estaban preparados para un enemigo subversivo, no tenían la formación, estrategias ni los elementos para ese tipo de guerrillas. Las muertes del Subteniente Berdina y el soldado Maldonado en combate más el atentado mortal contra el joven médico Toledo Pimentel que estaba designado para atender el estado de salud de la tropa junto a otros soldados que no recuerdo sus nombres, fueron duros golpes para el Ejército y para nosotros que los conocíamos. Esas vivencias son imborrables en mi memoria. Todo lo que vivimos hasta marzo/76 fue un tiempo duro, difícil y triste porque la violencia se instaló en la zona alterando la vida y nuestros trabajos perdiendo la paz y seguridad. Entre el 7/10/89 y el 30/12/90 el presidente Carlos Menem indultó a los militares y guerrilleros en busca de pacificar el país. El presidente Néstor Kirchner en septiembre/2003 impulsó la ley 25.779, que declara la nulidad absoluta de las leyes de Obediencia debida y Punto final solo para los militares. Me impulsa a escribir esta carta por el desconcierto y asombro que siento de ver que oficiales, suboficiales y soldados que arriesgaron sus vidas para cumplir con la Patria, sigan siendo perseguidos después de 50 años de los hechos y habiendo sido ya juzgados. Nadie puede ser juzgado dos veces por una misma causa, principio “non bis in ídem”. Esto sin precedentes históricos en el mundo. ¨Es en el balance de los aciertos y de los errores donde se juzga el valor de una gestión y no en la falta de errores de quien no fue capaz de tener aciertos¨.
José M. Avellaneda
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